3 películas desconocidas de John Ford
por Rosa Azul
John Ford (Cape Elizabeth, Maine, 1 de febrero de 1894-Palm Desert, California, 31 de agosto de 1973) —bautizado como John Martin Feeney y que comenzó su carrera cinematográfica con el nombre de Jack Ford— fue un notable director, actor y productor cinematográfico estadounidense, cuatro veces ganador del Premio Oscar. Con una carrera profesional de más de 50 años en la que dirigió más de 140 películas, está ampliamente considerado uno de los cineastas más importantes e influyentes de su generación. Hoy considerado uno los mejores directores de la historia y, sobre todo, el mejor del género western. El rey del oeste, o como dice el personaje interpretado por Ben Foster en "Comanchería" (2016); "Oh, yes, lord of the plains..."
Conocido por entregarnos una de las presentaciones más épicas de la historia del séptimo arte (La de John Wayne en "La Diligencia" (1939) como el bondadoso forajido Ringo), propia del cine clásico. Y una de las despedidas más tristes y crepusculares, propia del Western crepuscular (valga la redundancia), que no es otra que la del personaje de John Wayne en "Centauros del desierto" (1959). Joder, ahora que lo pienso, también nos dio a conocer la figura de John Wayne, el cowboy por excelencia.
Además de otras obras, bélicas, de aventuras marinas y algunas tiernas incursiones en sus orígenes Irlandeses, como es el caso de "El hombre tranquilo" (1952). También con John Wayne, que pesado que era el tío, macho, que quería estar en todo...
Dicho esto, entre sus más de 140 películas, destacan títulos que ya forman parte del inconsciente colectivo y que han emocionado a varias generaciones a lo largo del tiempo. Pero obviamente, también hay otros menos conocidos y, aquí, vamos a repasar 3 de ellos.
1. BUCKING BROADWAY (1917)
Una de las primeras incursiones del maestro del cine en el género western. A pesar de su simplicidad narrativa y los recursos técnicos limitados de la época, la película destaca por su manejo visual del paisaje y su enfoque en los personajes.
La historia sigue a un vaquero que persigue a su amada hasta Nueva York, lo que le permite a Ford contrastar la libertad de las vastas llanuras con la opresión de la ciudad moderna, un tema recurrente en su obra posterior. Aunque rudimentaria en algunos aspectos, la película muestra ya el talento emergente de Ford para la construcción de atmósferas y la tensión dramática. Al igual que el manejo de los mecanismos del cine mudo para hacer presentes elementos que eran imposibles en el medio, ¡Como el sonido! Véase la cómica escena en la que un vaquero confunde el sonido de un radiador con el de una serpiente, todo a través de imágenes... ¡Magnifico!
Destaca la presencia del que, por entonces, y mucho antes de que Ford colaborase con el pesado de John Wayne, fuese su actor fetiche: Harry Carey (16 de enero de 1878 - 21 de septiembre de 1947)
2. SILVER WINGS (1922)
En varias entrevistas John Ford se refirió a que, de las películas de su primera etapa, de la que más orgulloso estaba era de "Silver Wings" (1922). Película de cine mudo codirigida con Edwin Carewe. Destaca por alejarse del género del lejano oeste, el cual ni si quiera era el favorito de Ford, tan solo uno más con el que trabajar. Esta obra se trata de un drama romántico que explora temas de amor, sacrificio y las consecuencias de la Primera Guerra Mundial.
El film sigue a una mujer que debe elegir entre el amor y el deber hacia su familia, un conflicto clásico que se desarrolla con sensibilidad, aunque en momentos cae en las formas de los melodramas más exagerados. La película impresiona con sus escenas aéreas y su fotografía, capturando el espíritu de los héroes voladores de la posguerra. Sin embargo, su guion presenta algunos clichés predecibles y la narrativa puede sentirse algo forzada en su intento por conmover. A pesar de estos defectos, Silver Wings es una muestra interesante del cine romántico y patriótico de principios de los años 20, y una de las niñas bonitas de su padre, John Ford.
3. WAGON MASTER (1950)
Un western clásico en su forma y en su historia que se realizó en una época en la que dejaban de realizarse películas de este tipo. La tendencia derivaba a un acercamiento más crepuscular, más psicologista y más consciente del tema en sí.
Una obra de entretiempo que realizó en un impasse entre dos entregas de la conocidísima trilogía de la caballería. Concretamente entre "La legión invencible" (1949) y "Río Grande"(1950).
Con guion de Frank. S Nuguent y Patrik Ford, y las actuaciones de un por entonces jovencísimo Ben Johnson y de Ward Bond, colaborador habitual en papeles menores, Ford nos trae una historia de colonos americanos. Travis (Johnson) y Sandy (Harrey Carey Jr), dos jóvenes tratantes de caballos, aceptan la oferta de guiar a un grupo de mormones que se dirigen a California para cultivar las fértiles tierras del valle del río San Juan. En medio de las dificultades del viaje se encuentran con un trío de artistas ambulantes que siguen su mismo camino: se trata de una pareja madura y la joven Denver, de quien Travis se enamora. Pero su encuentro con los Clegg, unos forajidos a los que persigue la justicia, los pondrá en graves apuros.
Película en la que, sin grandes pretensiones, su autor hace alarde de sus grandes capacidades artísticas de una forma más distendida, sin buscar nada más que transformar las palabras del guion en imágenes. Una lástima que esta buena película haya llegado a nuestro presente como una obra menor.
En definitiva, amigos de Critikón, la visión autoral de Ford, marcada por una poesía visual única y una profunda comprensión de los mitos fundacionales de su país, sigue resonando en generaciones de cineastas y espectadores, así como su legado, que continúa cabalgando con fuerza en el cine contemporáneo.
"Oh, yes, lord of the plains..."
John Ford rodando en Monument Valley.


John Ford entrevistado junto a su silla de rodaje.








Fotografía publicitaria de Ben Johnson.
Poster del film "Bucking Broadway"
Poster del film "Siver Wings"
Poster de Wagon Master.